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Ribamontán al Mar dibuja una línea de costa que se inicia al este en el límite con Bareyo, el arroyo de Vioña se desploma verticalmente y forma una pequeña desembocadura colgante. Al oeste, entre Galizano y Loredo, se despliega una serie de acantilados calizos. Las aguas del océano lograron romper el frente pétreo de la roca provocando el desplome de enormes peñas y la formación de atalayas sobre la gran rasa litoral, en su base se ha dispuesto una amplia plataforma desgastada por el trabajo del potente oleaje que alberga una gran riqueza biológica. La isla de Santa Marina se ubica en frente de Loredo, apostada junto a la isla de Mouro, es de origen calizo y la más grande de Cantabria.

 

Al oeste, la costa del municipio se suaviza y queda transformada en una línea de arena y dunas de casi 6 km. de longitud, hasta adentrarse en la bahía de Santander, ensenada que es considerada el estuario más extenso de Cantabria, aquí recibe el agua del cauce del Miera que en su desembocadura adopta el nombre de ría de Cubas y constituye el límite entre Ribamontán y Pedreña en Marina de Cudeyo. La corriente descendente origina una flecha litoral, llamada El Puntal, formado por dunas. Este variado y bello entorno conforma un paisaje único de alto valor de conservación que se integra dentro de los denominados LIC, Lugares de Importancia Comunitaria.

 

Todo el paisaje representa en Ribamontán al Mar uno de los principales valores turísticos, con kilómetros de costa donde se encuentran las más hermosas playas del litoral cantábrico y las poblaciones turísticas por excelencia de Cantabria. Así mismo, el municipio es una de las zonas ganaderas más importantes de la región, alimentada del intenso verde consecuencia de la abundancia de lluvias repartidas a lo largo del año, días brumosos y grises contrasta con el color de sus prados y su mar, resaltan su especial belleza.

 

El clima, de influencia oceánico o atlántico, se caracteriza por contar con temperaturas suaves y templadas, la media del mes más frío, febrero, se sitúa en torno a los 9º y el mes más cálido, agosto, ronda los 20º. Esta climatología pocas veces extrema, con limitada oscilación térmica, pero húmeda, favorece en estas tierras la existencia de una abundante vegetación con predominio de praderías naturales que acercándose a la costa forman grandes pastos.

 

La vida en Ribamontán al Mar está muy vinculada a la naturaleza, y vivirla es conocer un territorio donde se impone la belleza del paisaje.

La flora es especialmente diversa en la franja costera de Ribamontán al Mar, forma espacios de gran interés. Comenzando por la desembocadura del arroyo Vioña donde crecen plantas de agua dulce, como la bricia y la lenteja de agua, en el entorno se entremezclan vegetales de medios arenosos con los de ribera, apareciendo plantas como barrones uniéndose con carrizos. También se pueden encontrar especies poco abundantes en la región, como los malvaviscos. Siguiendo hasta Loredo, la rasa litoral está dominada por praderas y maizales, alternándose con zonas de matorrales de brezos, tojos y helechos comunes.

 

Más cerca del mar, por las pendientes, ejemplares como orquídeas, primaveras, tamariscos, pies de oso, juncos punzantes y juncias negras. En las zonas de abrasión de las rocas, en pozas y piedras, aparecen algas verdes, rojas y pardas. La amplia zona de dunas de El Puntal es punto de interés, en el arenal se observa el cardo marítimo, la euforbia de arena y el barrón. En la ría de Cubas, de menos contenido salino, abundan los juncales y carrizales, pasando a las praderas en las que se ve la barrila, limonio y la espartina, que hunden sus raíces en el limo salobre en los que se fija. En los bordes de la bajamar comienzan las praderas pobladas por Zosteras.

 

Entre los árboles monumentales de Ribamontán al Mar sobresale un ejemplar de acebo de gran tamaño en Galizano y entre Somo y Loredo es singular un extenso pinar litoral. A estas formas de vegetación autóctona debe añadirse la repoblación que se realiza con el eucalipto, que tiene principalmente un valor económico.

 

La fauna es rica dentro de las características del ecosistema de la abrupta costa cantábrica. Los acantilados albergan algunos tipos de aves de caza como halcones, que sumados a los ratoneros, cernícalos y milanos que sobrevuelan las praderas constituyen un abundante catálogo de rapaces. Las rocas costeras ofrece refugio y es lugar de asentamiento de muchos moluscos, caracolillos, lapas, y crustáceos, masera, centollo, cámbaro, nécora, así como estrellas y erizos de mar. Los fondos marinos están poblados de numerosos peces de roca, jargos, porredanos, salmonetes, etc. y de arena, además de cefalópodos como el pulpo.

 

En la Isla de Santa Marina se concentran aves como el cormorán moñudo, el charrán común y una curiosa colonia de gaviotas, donde se pueden ver sus huevos, también conviven con reptiles y conejos. En los acantilados se puede otear la gaviota patiamarilla, el zarapito y el halcón peregrino.

 

En las zonas de dunas del municipio se observan el correlimos y el cormorán, en un islote en el extremo de El Puntal, al abrigo de las plantas de estos arenales, caracoles y numerosos tipos de insectos, que sirven de alimento a reptiles como el lagarto verde y aves como la lavandera boyera y el tarín. La ría de Cubas la comparten gran numero de especies de ribera, aves como el martín pescador, la garceta, la garza y el somormujo; mamíferos como la rata almizclera y el zorro; múltiples invertebrados, anélidos, moluscos, crustáceos habitan sus fondos fangosos. Las praderas de la marisma ofrecen refugio a peces y crustáceos, esquila, camarón, ermitaños, arañas y moluscos como cachón, almeja, muergo, berberecho.

En Ribamontán al Mar se encuentran algunas de las playas más espectaculares y extensas de Cantabria. Al este, en una sección de costa dominada por abruptos acantilados, se encuentran las playas de Langre y Galizano. Presidiendo la bahía de Santander, el inmenso arenal de más de 10 Km, abarca las localidades de Somo y Loredo y finaliza en El Puntal. La temperatura del agua del mar en esta franja de la costa, se puede calificar de fría en invierno y fresca en verano.

 

El mar cantábrico tiene sus riesgos, por el gran oleaje, las sorprendentes mareas y las resacas o corrientes peligrosas, se recomienda información y precaución. Los acantilados no son peligrosos, pero también es aconsejable prudencia. Un recorrido por esta línea de costa nos muestra la peculiaridad de sus excelentes playas, todas y cada una, inmersas en un sobresaliente entorno natural.

 

Playa de Galizano o La Canal

galizano

 

 

 

Playa aislada enclavada en un medio rocoso con vegetación, sobre la desembocadura de un arroyo, entre las puntas de la Canaluca y Riaño. Llega a alcanzar los 1.490 m de longitud de arena fina dorada y fuerte oleaje. Presenta un grado medio de ocupación y un bajo nivel de equipamientos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Playa de Arenilla

playa la arenilla

 

 

 

Pequeña playa de 380 m, recortada en el extremo de una llanura, aislada y tranquila, se halla asentada en arena y piedras y resguardada por paredes de roca de los fuertes vientos que soplan. El acceso a pie es escabroso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Playas de Langre

Langre

 

 

 

Una extensa pradera cortada al norte por unos elevados y abruptos precipicios trazan una amplia curva bajo la que se encuentra la bella y espaciosa playa, de 1.300 m de longitud. Se accede por unas largas escalinatas. Se divide en dos: La pequeña, más recogida y rematada al oeste por una característica roca en punta; y la playa grande, con forma de media luna es muy extensa. Con fuertes corrientes al estar a mar abierto, en días de resaca hay que tener precauciones. Muy ventosa, es frecuentada por surfistas. De arena fina y agradable, constituye uno de los principales reclamos turísticos de la costa cántabra. Agradable muestra de convivencia cívica, pasado el puesto de vigilancia media playa es utilizada por los nudistas siendo una de las pioneras de Cantabria.

 

 

 

 

 

 

Playa de los Tranquilos

Cala de 370 m, de arena dorada, en ella se elevan una serie de piedra formando surcos paralelos y dan lugar en bajamar a piscinas naturales de gran riqueza en fauna y flora marinas. Se contempla la Isla de Mouro con su faro y enfrente la isla de Santa Marina, muy cercana se puede acceder a nado a su pequeña playa y dar un paseo por sus acantilados, los senderos trazados evitan las zarzas que la invaden, para ello es imprescindible llevar calzado. Desde los Tranquilos, orientada al oeste, se puede disfrutar de una envidiable puesta de sol frente a la ciudad de Santander. Cuenta con paseo marítimo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Playa de Loredo

Loredo

 

 

 

 

Tras un saliente rocoso, continúa la extensa playa de 1.600 m, de arena fina y dorada con fuerte oleaje. Se celebra en ella el tradicional Derby. Hacia el interior las dunas avanzan hasta una serie de bosquecillos de pinos. Durante los meses estivales, está prohibido el acceso de animales domésticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Playa de Somo

Somo

 

 

 

Playa de 2 Km de longitud. Cuenta con paseo marítimo y ofrece variedad de servicios. Frente a la zona conocida como Las Quebrantas, se practica el surf y se organizan campeonatos durante todo el año, de fuerte oleaje es escenario de numerosos naufragios, aquí la playa se transforma en una lengua de arena de 3.375 m que penetra en la bahía de Santander, paralela a la península de la Magdalena. El conjunto de estas playas, el Puntal, Somo y Loredo, son el arenal más grande de Cantabria con casi 8 Km de longitud.

 

 

 

 

 

 

 

 

Playa de El Puntal

playa el puntal

El extremo de ese conjunto de playas, sometido a las corrientes del Cantábrico y el curso fluvial del Miera, mide 500 m de longitud y termina en la punta Rabiosa, en continuo crecimiento por la acción de los sedimentos. Constituye un importante y dinámico ecosistema dunar. Desde su punta, que se adentra en la bahía de Santander, se contemplan bonitas vistas. En ella se practica el nudismo. Una opción para acceder a esta playa, se puede coger la lancha que realiza el trayecto Santander-El Puntal.

 

Considerando el paisaje del interior, el municipio ofrece hacia el mar un territorio de amplias llanuras rodeadas al este y al sur por un semicírculo de suaves colinas que coinciden con los límites de sus vecinos municipios de Ribamontán al Monte y Bareyo, alcanzando una elevación de hasta 200 m y encontrándose las cumbres más altas en El Espinal, con 178 m, y al sur en Pico Funegra, con 188 m.

 

Como una plataforma se presenta este despliegue de los altos macizos montañosos del interior de la región, que desde el sur se han convertido en colinas con nítidos perfiles, formando un gran valle que se extiende hacia el mar, para terminar en una impresionante rasa litoral modelada por la fuerza del oleaje, que permite asomarse al cantábrico desde una alta y accidentada costa.

 

Todo este paraje favorece el crecimiento de verdes y ricos pastos, que en extensas praderías otorga a este lugar las condiciones idóneas para que el sector ganadero sea de máxima productividad y halla evolucionado situándose a la cabeza de esta importante fuente de ingresos en Cantabria.

 

La orografía hace que este municipio sea de excepcional riqueza tanto para sus recursos agropecuarios, naturales y turísticos, ya que constituye una franja del litoral central de Cantabria dotada de las características y los privilegios necesarios para ofrecer una gran variedad de alternativas de vida.

Toda la llanura de litoral que forma el Municipio de Ribamontán al Mar está atravesada por numerosos arroyos, regatos y ríos. El curso de agua más importante del municipio es el río Miera, que nace en el portillo de Lunada, a unos 1.250 metros de altitud, y tras haber realizado un recorrido serpenteante de 41 Km. se lanza por estas tierras al encuentro del mar, desembocando frente a la Bahía de Santander, que en su tramo final recibe el nombre popular de Ría de Cubas, que aquí constituye un hermoso limite natural entre Ribamontán al Mar y el vecino municipio de Marina de Cudeyo.

 

Tanto el estuario que este curso de la ría forma al alcanzar la bahía como las dunas del Puntal están propuestos Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). El elemento central del Lugar es sistema dunar que se extiende de Loredo a Punta Rabiosa en más de 4 Km. Por los aportes de sedimentos que proceden del río Miera y la dinámica producida por las mareas en la bahía de Santander, este sistema se encuentra en constante evolución, provocando un constante crecimiento de la Punta Rabiosa en dirección oeste, adentrándose cada vez más en la bahía de Santander, por el predominio de la sedimentación. En el estuario del Miera aparecen abundantes zonas intermareales, con espectaculares riberas invadidas por bancos de arena, fangos y limos sobre los que se desarrollan matorrales halófilos, con un encadenamiento de vegetales condicionados por la influencia marina, alcanzando notable importancia ecológica, con praderas de zostera y sustrato arenoso y limoso. Constituyen una de las principales zonas para el marisqueo en la bahía.

 

Así mismo, los fangos intermareales son zona de alimentación fundamental para las aves dentro de la bahía de Santander convirtiéndola en zona de especial interés para el refugio de aves acuáticas, en pleamar los arenales más elevados se constituyen en importantes zonas de descanso. Todo ello, por tanto, aumenta también los valores ornitológicos de esta zona.

 

La amplia llanura que conforma el resto del término municipal de Ribamontán al Mar se encuentra regada en toda su extensión por una abundancia de pequeños cauces que incrementa la riqueza con una tierra húmeda que propicia el crecimiento de verdes praderías lo que contribuye al logro de bienestar a la vez que infiere belleza a su paisaje.

Ribamontán al Mar es una tierra donde se puede disfrutar activamente, ofrece un amplio panorama para las actividades deportivas en contacto con la naturaleza y preserva diferentes espacios que pueden ser utilizados de forma diversificada, enriquecedoras y saludables. El sector turístico cada vez más demanda el disfrute evitando el estereotipo veraniego, el interés creciente de experimentar vacaciones activas se ve satisfecho con el atractivo de este Municipio. Se ofrecen muy variadas opciones deportivas. Desde actividades como senderismo, Bicicleta de montaña o Mountain-bike, paseos a caballo, con itinerarios para recorrer la belleza de su paisaje, hasta otras diversiones acuáticas como el kayak de mar o Surfkayak, que es coger olas con canoas, el alquiler de canoas o piraguas en la ría de Cubas, hasta otras que se van implantando con la creciente búsqueda de emociones, como las espectaculares cometas de tracción que vuelan por la playa.

 

Para practicar el remo, la vela o el windsurf son buenas las aguas de las bahías. Las playas de Somo, Loredo y Langre son idóneas para disfrutar de la rompiente de las olas en cualquier modalidad, a cuerpo con aletas, para el body-board o paipo, destacando la práctica del Surf, por las característica se su oleaje, en ellas acreditados profesores imparten cursos siendo punto de encuentro de grandes aficionados a este deporte.

 

En cuanto al submarinismo, tanto para disfrutar del buceo de observación como de la pesca submarina, la costa ofrece atractivos rincones, como puntos recomendables entre las playas de Langre y Los Tranquilos, en la base de los acantilados, formaciones rocosas componen una fila que separa el mar de una larga piscina natural, conocido como la Pozona, donde el agua se mantiene muy tranquila, y con el fondo no excesivo, convierte este paraje en unos de los más luminosos y transparentes para bucear en Cantabria. Otro punto es el estrecho entre la línea de costa y la Isla de Santa Marina, y las dos calas de Los Tranquilos, con un fondo rocoso de poca profundidad rico en vegetación y fauna marina.

 

Ribamontán al Mar se encuentra también comprendido dentro de la comarca cinegética de la costa central, con dos caladeros de pesca: Santoñuca y El Puntazo, en los cuales se captura faneca y salmonete.

 

En cuanto al deporte más tradicional la gran afición a los bolos ofrece siempre una muestra que aúna tradición, deporte y etnografía. La modalidad que se juega principalmente en la zona es el pasabolo-losa, le da nombre la gran losa de piedra situada en el centro de la bolera, con nueve huecos para encajar los bolos

 

Y destacando como una de las consolidadas pruebas deportivas, el afamado Derby de Loredo, carrera hípica que se disputa en la playa. Se compone de diversas pruebas que han ido adquiriendo importancia a nivel internacional, con una de sus categorías en pura sangre ingleses. Incluye la participación de volquetes y carros agrícolas, todo un espectáculo festivo deportivo.